Posts etiquetados ‘componer’


Ya llevaba una semana o así sin tiempo para escribir, pero hoy vuelvo a la carga. Hablaremos de los intervalos, la base de la música.

Una nota no tiene sentido por sí sola, y al combinarse con otra crea una relación; esta relación se llama intervalo, y es la distancia entre una nota y otra.

Estos intervalos se clasifican según su distancia tonal (de octava, de séptima, de sexta, de quinta, de tercera)y a su vez pueden ser  menor (con un semitono menos que la justa),  mayor(igual que la justa), justa, aumentada (con un semitono más que la justa) y disminuida (que es como la menor).

Pueden ser ascendentes (la segunda nota es más aguda que la primera) o descendentes (la segunda nota es más grave que la primera).

Los intervalos constituyen la base formal de los acordes, ya que un acorde es un conjunto de notas que siguen un determinado esquema interválico, en el que convencionalmente cuentan básicamente tres notas identificativas (acorde conocido como tríada). A la primera se le llama fundamental (por razones obvias) y define la tonalidad del acorde, y  las otras suelen ser: la primera nota, una una tercera (aumentada o disminuida) y la segunda nota acostumbra ser una quitnta. Con sus variaciones, definen la  “otra parte”, es decir, si es menor o mayor, de quinta aumentada o disminuida, etc. Así tendremos acordes mayores (con tercera y quinta mayores), menores, (con la tercera menor), disminuidos (con la quinta disminuida), aumentados (con la quinta aumentada), de séptima (añadiéndole una séptima a la tríada , de novena (añadiéndole una novena al acorde de séptima) o de sensible (cualquiera de los de séptima) según su disposición interválica a partir de la primera nota.

Los acordes pueden estar invertidos, cambiar el orden de las diferentes notas que lo componen (primera inversión, segunda inversión, tercera inversión y estado fundamental (sin estar invertido)).

El empleo sistemático y funcional de los intervalos es un recurso identificable en numerosas composiciones musicales tales como sinfonías, sonatas o canciones populares. Los intervalos entre las diferentes notas son los que confieren un tipo u otro de intención sonora a una obra musical. Si algo suena de determinada manera, no es más que porque tiene un determinado intervalo. Esto guarda una estrechísima relación con lo que traté en la entrada anterior, las funciones armónicas. En realidad, guarda relación con todo lo que escribí y todo lo que escribiré sobre música propiamente dicha. Como ya dije, los intervalos son la base de la música.

P.D.: Experimenta con todo lo que se trata en esta entrada, te servirá para entrenar el oído y aprender cosas nuevas sobre la música y tu instrumento.

Anuncios

Letra chinaEn ocasiones, nuestras peores enemigas… al menos las mías. Siempre molestando, nunca cuadra nada, no sale la inspiración, ni los sinónimos del Word te valen… Hoy vamos a enfrentarnos a ellas cara a cara con dureza. En otras entradas escribí sobre estructuras, tema, proceso… Hoy, haciendo caso a las encuestas, voy a juntarlo todo y a hacer una entrada sola para esas enemigas que se pueden convertir en amigas, incluso en amantes, si sabes cómo tratarlas.

Como ya dije en otros posts, lo primero es la inspiración. Componer sin inspiración es como comer sin hambre, te terminas hartando y no es agradable. Así que busca algo que te guste mucho y que te inspire, da igual que te vayan los deportes extremos, las películas (de cualquier tipo), las telenovelas emotivas, los superconciertos de tus bandas favoritas, el porno, la cerveza, tu novia/o  o las cantigas medievales. Lo importante es que sea algo potente que te vuelva loco/a.

El paso siguiente es encontrar el tema sobre el que vas a escribir. Sobre esto también escribí en otro post un poco: tienes que tener unos conocimientos básicos sobre el tema sobre el que vas a escribir; el tema sobre el que escribas debería encajar en los temas estereotipados  que se observan en el estilo musical en el que vas a componer la canción, y que ese tema sobre el que escribas te guste también ayude.

Ahora que ya quemamos la parte de la “pre-escritura” vamos con lo duro del tema: el writing (a tope de power the house, por supuesto). Antes de escribir en sí la canción no Tira el ordenador por la maldita ventanaviene mal para empezar un poco de brainstorming (o sea, anotar en un papel palabras dentro de ese tema que se te vengan a la cabeza). Y hablando de anotar cosas en un papel. Antes de continuar, me gustaría daros un consejo que estoy seguro que agradeceréis: cuando escribáis letras, hacedlo como si fuera el p*** siglo XV. NADA DE ORDENADOR. A lápiz, a boli o a pluma, en papel o en pergamino, pero el ordenador F U E R A. Os lo dice la  voz de la experiencia, escribir en ordenador (si lo conseguís) es extremadamente

difícil, contraproducente y además, la composición saldrá mediocre. ¿Por qué? No tiene nada que ver con la tecnología. Es por la atención. Hoy en día, un ordenador es la distracción nº1 del mundo. Todo el mundo está colgado de o en Internet, y eso no nos pasa desapercibido, por lo que cuando estamos delante de la pantalla, no nos concentramos absolutamente nada, y es muy difícil estar dándole a la cabeza, escribiendo en el Word, y desoír la dulce voz de Twitter, Facebook, Tuenti o Youtube, por ejemplo. Así que ya sabéis. OLD SCHOOL.

Y sin irnos del tema. Tras el brainstorming ya tendrás una idea del tipo de vocabulario que usarás, y alguna melodía ya estará sonando en tu cabeza. Da lo mismo que sea tuya o ya esté inventada, lo importante es que la oigas. Será tu guía. Empieza sin fijarte demasiado en la métrica, solamente rimando, y enlazando poco a poco los versos, dándole forma a la canción. No marques demasiado las rimas, salvo que el estilo en el que estás componiendo sea rap o similares. En la mayoría de los géneros, una rima repetitiva suena pedante. Incluso en el rap, en el cual la rima repetitiva durante un pedazo de canción es un recurso extendido, las rimas sutiles son las que triunfan, con las que te sacas el sombrero.  Así que tú deja fluir tu inspiración, y ya verás como lo que sale de manera natural va a terminar siendo lo que más guste. Otro consejo a tener en cuenta es que lo que escribas sea lo que se conoce popularmente como “pegadizo”. Esto se basa en un par de cosillas: la métrica y la rima. Sí, otra vez. Esas dos zorrillas no nos van a dejar en paz nunca. En cuanto a la métrica, cuanto más largo sea el verso, más complicado será que se “pegue”, pero si lo consigues, el efecto también será mayor. ¿Y cómo lo consigues? Con su amiga, la rima. Todo tu tema debe estar ligado internamente por una serie de rimas que lo líen cada vez más como una tela de araña. Pueden ser rimas más simples, como en el pop o el punk, o rimas más complejas, como en el rap (por ejemplo). Siempre recurro al rap como ejemplo de buenas letras porque es el estilo que más se presta, pero hay que tener algo de criterio, porque en ese mundillo hay de todo, aunque la mayoría de los buenos o famosos sean grupos de calidad (por lo menos en España).

El brainstorming es una herramienta imprescindible

Otro tema interesante sobre la composición de la letra es la creación del “ambiente”, un “mundo” en el que se desarrolla la canción. La creación del ambiente es tarea prioritaria de la música, pero la letra debe apoyarlo. Existen recursos poéticos para esto, pero si no quieres quemarte los ojos estudiando tochos de literatura, mi consejo es el siguiente: utiliza el vocabulario para crearlo. Si quieres crear un ambiente cargante, agobiante, emplea palabras como “encerrar, escapar, asfixiado…”. Si, en el caso contrario, quieres crear un ambiente más bucólico, romántico, o tranquilo basta con que emplees palabras suaves, dulces, agradables al oído como “dulce, bonito, paz, armonía, tranquilidad…” esas cosillas, ya vas pillando

¿no? Para una canción revolucionaria “lucha, levantarse, sobrevivir…” o para una festiva “fiesta, bailar, música, luces…”. El brainstorming es más útil de lo que parece.

Sobre lo que hablaba antes, en ese momento de histeria en el que me fui un poco del tema, es sobre el entorno en el que escribes. Debe ser un lugar en el que te sientas cómodo y te inspire. Dentro de casa, el mejor lugar es una habitación con la puerta cerrada, luz natural a poder ser, y el menor nivel de ruidos posibles, para que lo único que escuches sea tu mente. Si tienes ánimos de irte por ahí con tu libreta y tu boli, y además hace buen día, puedes irte al monte, a un parque tranquilo, a una playa desierta, un descampado, las rocas al lado del mar, una casa abandonada, una cueva,  lo que se te ocurra. Ante todo debe ser un lugar tranquilo y lo más solitario posible. Recuerda: vas a componer, no a hacer un reportaje de callejeros.

¿Componer solo/a o con colegas? Normalmente componer es una tarea personal e íntima, pero se puede dar el caso de que quieras componer con tus amigos, novio/a, compañeros de grupo, etc. Si compones con gente, lo mejor es que cuanta menos gente sea, mejor. El número máximo no debería superar las 3 personas. Entre los que estéis componiendo debe haber confianza total, si no se podría hacer bastante difícil la tarea. Debéis estar todos preparados para echar un rato componiendo, de nada vale que uno se aburra a los 10 minutos, rompería el ritmo y la inspiración. Todos deberéis aportar ideas y estar de acuerdo en lo que estáis componiendo. Si hay buen feeling debería salir un trabajo bastante rico y elaborado.

Después de la composición debes encontrar una base musical que la complemente, pero eso ya es otra historia, sobre la que ya hablaré en otro momento. Solamente tener en cuenta por ahora que la música debe crear el mismo ambiente en el que la letra se ve enmarcado.

Bueno, tras esta parrafada que me acabo de mandar, a mi más puro estilo, me despido esperando una vez más que el tiempo que pierdo tecleando estas palabras os sirva de ayuda, y que no se desvanezcan como un paquete de tabaco a la puerta de un colegio. ¡Hasta otra!

P.D.: Si la letra te da mucho trabajo en un momento determinado, tómate  un descanso y deja ese tema de lado por un rato, porque al fin y al cabo…, solo son letras.


 

 

Buenas una vez más, colgadillos de las peripecias compositivas. Hoy voy a seguir dándoos consejos y cagando sentencias, pero esta vez, no serán mías las palabras. Navegando por la

 

web me di cuenta de la cantidad de gente que hay por ahí dedicándose al noble arte de instruir a la gente en el campo de la composición. Y muchos coinciden en dar una serie de consejos cortos, como una suerte de “diez mandamientos” que hemos de seguir a la hora de componer. Así que voy preparando las tijeras y el pegamento… y empezamos:

Éstos primeros “20 mandamientos” son de un artista argentino llamado Charly García, del grupo “Serú Girán”:

1 – Hacer una buena canción de modo fácil es imposible.

2 – Componer es matemática pura. A mí me interesa la fórmula.

3 – La letra es generalmente un complemento de la música.

4 – Si uno escribe solamente lo que le pasa, es un periodista.

5 – Componer, para mí, es una excusa para grabar. Me gusta más grabar que componer.

6 – Básicamente, componer es como pintar: es usar un espacio. Es como dibujar.
7 – No hay ningún misterio en componer. Como dijo Peter Gabriel: “Si le ponés un revólver a cualquiera que quiere componer, compone”. ¡Si es macho, compone!

8 – Es muy importante saber tocar canciones para hacer canciones. Los grupos que sólo tocan sus canciones no saben tocar otras canciones. Y generalmente sus temas son horribles: están mal hechos. Hay cosas que son 2 + 2 = 4.

9 – Para componer, hay que empezar por la infancia: recordar una gran canción y tratar de hacer una igual. Parte de la melodía de “Desarma y sangra” la hice a los doce años. Todo está atrás, cuando eras chico.

10 – Para hacer un tema como “Promesas sobre el bidet” hace falta una brasilera divina y un bidet. Y son cosas que no están al alcance de todos.

11 – La música solamente existe en este planeta porque hay aire. El universo es todo silencio.

12 – No veo una separación entre lo que me imagino y lo que se percibe que me imagino. Como la música es un artificio, es como estar adentro de las canciones. Cada vez me doy más cuenta de que uno quiere admitir algo que no se puede admitir.

13 – En las letras, antes inventaba cosas que no había vivido, y después las viví.

14 – Puedo componer sin escuchar. Lo tengo en la cabeza, lo escribo y ya está.

15 – Me gusta la abstracción y que eso sea una canción.

16 – Ahora compongo con loops: agarro una parte de un DVD y arranco, porque sé en qué tono están las películas.

17 – Alguien me dijo que en el futuro no iba a haber más artistas de la música. El concepto de artista iba a ser democrático: una máquina en el escenario y gente en los asientos, conectada con una máquina.

18 – Soy muy consciente de la música. Escucho más que todo el mundo. Es como si tuviera visiones de rayos X. No puedo evitar ver todo, y todo es una sinfonía constante.

19 – El peor ruido es un mal disco. La gente no tiene ni idea de eso, pero podés manipularlo. Yo quiero componer, y componer es manipular.

20 – ¿Saben cómo componían los Rolling Stones? El manager se dio cuenta de que no podían seguir tocando covers toda la vida, viviendo de los temas que les hacían Los Beatles, y a ellos no se les había ocurrido componer. Entonces les dio un grabador, una guitarra y una raya, los encerró en el baño y les dijo: “La bolsa la tengo acá afuera, hasta que no hagan una canción, no salen de ahí adentro”. O sea: “La necesidad es la madre de la invención”, como diría Frank Zappa.

Se nota el aire rockero de nuestro amigo Charly, sobre todo en el rompedor final. Algunas ideas las comparto y otras no, pero en la mayoría de ellas tiene razón. Es necesario al menos tener en cuenta el estilo que se entrevé a la hora de componer, ya que puede ayudarnos a nosotros a formar nuestro propio estilo.

Los siguientes consejos los copié de un post en el foro de Taringa.net, son obra de un usuario del citado foro llamado jantsch90. Se refieren sobre todo a la letra, pero son realmente buenos. Ahí van:

1. Siempre que empieces a componer una canción (en general) corrije hasta el final, no te detengas. También es bueno escribir de más para después editar la idea principal. Probablemente es el tip que más he escuchado, pues ocurre que luego se complica o se vuelve tedioso estar regresando a componer algo, cuando en aquel momento estabas inspirado y sabías precisamente lo que querías decir.

2. No busques siempre la rima exacta, hace que se oiga tonto muchas veces. Tampoco cambies el orden de enunciados para que rimen las palabras, por lo mismo. Crea frases originales, evita dichos populares, no trillados o choteados. Cambiar lo que dice siempre el coro ayuda, no siempre tiene que ser el mismo. Por cuestiones de retención se acostumbra respetarlo en su forma principal.

3. Evita comenzar una canción escribiendo su título. Aunque no es regla, esto puede limitarte en su desarrollo, y en la exploración de más ideas o asociaciones. Deja el título para el final, ahí podrás tomar una mejor decisión en retrospectiva.

4. Toma ideas que la experiencia te deja: los hechos, libros, opinión. Lo que vives y consumes te enriquece, así que aprovecha la vida para consumir cosas de provecho (valga la redundancia). Documéntate.

5. NO dejes ir nuevas melodías que salgan de tu mente/instrumento. Aprende a escribir música si quieres interpretarla exactamente en caso de no poderlas completar en el momento. Aunque hay una contra-teoría al respecto de esto: si llegando a una nueva sesión de ensayo no te acuerdas de esa melodía, es que probablemente no valga la pena.

Es decir, si tienes buena memoria, no apuntes los riffs; tócalos bastante y déjate venir con la rola entera. Otro día regresa a la canción y lo que recuerdes bien es lo que quedará y lo malo seguramente se olvidará.

7. Aprovechar los géneros musicales. Igual que los colores, todos tienen un origen, matiz y pueden contar una historia. No hay ninguno que sea bueno ni malo.

8. Escribir después de haber tenido “un enorme despliegue de emociones”. Amenizar un lugar para escribir puede ayudar mucho en estos momentos de lucidez (puede ser todo obscuro o un cierto ambiente emotivo, depende de tu estilo).

9. Si eres mejor en el instrumento, haz la música primero, que es lo que te expresa. Ten la idea concreta de lo que escribirás, no solo a lo tonto. Pero sigue tu emoción, lógica etc. Una guitarrista una vez me recomendó que imaginara un video de lo que escribo, para que te dé más imágenes, más material.

10. Procura escribir lo que tienes dentro. Las mejores ideas mueven con franqueza nuestros corazones; la música nos da el sentimiento, la letra el razonamiento. No sobrepongas uno y otro, pues no siempre es lo recomendable cursilerías como la que acabo de escribir jeje.

Extra: (y un poquito en resumen) Cuando grabes una compilación, NO hacer rolas para rellenar a la malagueña. Hay que hacerlas como si cada una fuera tu bebé y fuera tan importante una como otra. Existen roles y características para cada una según los que arman sus álbumes como una narración completa, pero se ha contrarrestado esa percepción desde la venta de canciones únicas en línea. Cada pieza puede ser la favorita para ciertas personas en un disco.

 

Existen muchas otras compilaciones de consejos, pero estas dos me parecieron las más educativas y jocosas (sobre todo la primera) para que la gente se vaya haciendo a la idea. Voy a “categorizar” esto como “Consejos rápidos” para que le echéis un globo ocular cuando os veáis en apuros cual princesa de cuento. ¡Nos vemos en la siguiente parida!


Bien amigos, ya que tenemos más o menos fijado el tema de los recursos para la composición escrita de una canción, vamos a intentar darle un toque de calidad analizando las características de una buena canción, para verificar que nuestro tema gustará, o como se dice por ahí, “lo petará en los guateques”.

1. Unidad: en las buenas canciones, hay sólo un tema o pensamiento principal. El autor concentra su atención en el tema principal, desarrolla y concluye sobre él. Un error muy común en principiantes es comenzar versando sobre un tema, que a mitad de canción hable sobre algo relacionado con el tema, y termine la canción hablando de un tema completamente distinto. Esto es normal, y además tiene fácil arreglo. Solamente se trata de regresar en puntos clave de la canción al tema (si el error ya está cometido), aunque el mejor método es centrarse en ese tema y procurar que todos los temas secundarios que se salgan del tema principal vuelvan a él con brevedad.

2. Brevedad: Una buena canción es algo que tiene más de calidad que de cantidad. Muchos grandes éxitos de la música popular no sobrepasan los 5 minutos. La gente tiende a pensar que una canción larga es de mejor calidad que una canción corta, pero las canciones largas y buenas son realmente complicadas de conseguir (por eso muchas pasaron a la historia de la música). Siempre debemos asegurarnos que cada segundo de la canción está aprovechado, y no hacer minutos como bobos para tener más “caché”  intelectual.

3. Narrativa: Las buenas canciones cuentan o refieren un tema que tiene principio, desarrollo y conclusión. Se trata de “mini-exposiciones” de, a lo sumo, tres o cuatro minutos. Esta característica está ligada estrechamente con la unidad temática de la canción, ya que se trata de presentar el tema, desarrollarlo y finalizarlo.

4. Poesía: Las buenas canciones son poesía  o expresión de la belleza por medio del lenguaje artístico, en verso o en prosa. Se trata de un lenguaje subjetivo promovido por la inspiración del poeta, que lo lleva a exteriorizar, con palabras artísticas, las imágenes de su mundo interior. Conocer los recursos poéticos más importantes es básico para hacer una composición de calidad, si bien tampoco es difícil conocerlos.

5. Composición: las buenas canciones observan las reglas de ciencia musical para la formación o estructura de la misma. Esto facilita su interpretación y acompañamiento y que el oyente pueda aprenderlas y recordarlas. Si quieres que tu canción triunfe, debe ser, como se dice comúnmente, “pegadiza”. Por muy raro que sea el estilo. Recuerda que con Internet, hay millones de canciones más para escuchar aparte de la tuya. Emplea con sabiduría las herramientas que la música te proporciona para hacerte oír.

Espero que estos pequeños y simples consejos os ayuden a perfeccionar vuestra composición. Los consejos son universales, es decir, sirven para cualquier estilo musical. Y, por cierto, ¡Feliz Navidad!

Inspiración

Publicado: noviembre 18, 2010 en Proceso compositivo
Etiquetas:, , , ,

Hoy volvemos a la carga con otra entrada sobre el proceso, esta vez sobre la parte más visceral de la composición: la inspiración. Millones de “artistas” a lo largo del mundo y de las épocas han buscado la “inspiración”. Según la cultura popular, la inspiración es como algo sobrenatural, como un espíritu que ilumina a los artistas con fermosas melodías (o cuadros, o figuras, o el arte sobre el que estemos hablando) en su cabeza, y que éstos directamente cogen  sus instrumentos y tienen la mayor composición de la historia jamás hecha. Bien, ésto es una asquerosa mentira, que a los “artistas” les encanta mantener porque así se creen los elegidos del universo (y lo peor es que la sociedad les sigue el juego).

Amigos, la inspiración se basa en algo que nos suena mucho más: la intuición. Ya sé que la gente también cree que  es algo sobrenatural, pero la intuición se basa en la aproximación de, en este caso, sonidos, al recordar cierta melodía alterada, por ejemplo. Es decir, mezclar varias cosas ya conocidas para obtener una nueva. Y en esto de mezclar cosas conocidas para obtener una nueva se basan la mayoría de las ciencias, por no decir todas. Y a nadie se le ocurre decir que la ciencia es algo sobrenatural.

Pues bien, ahora que ya sabemos qué es la inspiración, debemos aprender a domeñarla y aprovecharla al máximo. Aprovecharla es menester de otras partes del proceso compositivo que ya posteé anteriormente. Bien, pero al lío: ¿Cómo dominar la inspiración?¿Cómo inspirarme?¿Y si cuando me pongo a escribir no estoy inspirado?

Bien, lo primero que debemos hacer es orientar la inspiración: al igual que no es lo mismo una patata que un avión, ni es lo mismo componer música que pintar un cuadro, tampoco es lo mismo componer hard rock, música clásica o sevillanas. Una vez que ya sepamos el estilo en el que orientaremos la inspiración, debemos buscar un modelo representativo (o varios). Es decir, escuchar música de ese género exclusivamente para familiarizarte con sus estructuras, sus melodías, sus letras… En todo momento (aunque tampoco es cuestión de agobiarse) debes estar pensando en cosas del estilo “mira, este riff me gusta”, o “le quedaría aquí bien tal acorde”, “me gustaría que la canción tratase tal tema”… Recuerda siempre esto: Una gran canción siempre está basada en un gran modelo.

Una vez que ya tengas en la cabeza sonando todo el tiempo toda esa música, cuando ya no lleves el ritmo, sino que el ritmo te lleve a ti, estarás preparado para ponerte a escribir. Es más, sentirás la necesidad imperiosa de escribir una canción en ese estilo (que se supone que es el que más te gusta, o más se adecua al tema que vas a tratar, si es que compones por gusto y no por dinero, por ejemplo). Bien, vas bien. Pero llegas delante del papel y es lo de siempre. Es tan  común que ya lo debí de tratar en 2 posts por lo menos: el tema. En otros posts no lo traté tanto en este ámbito, pero el tema te debe resultar familiar cuanto menos, estar documentado sobre él, etc. (lo de siempre). En el ámbito de la inspiración, es menester resaltar que cuanto más te interese el tema sobre el que vas a escribir, mejor lo vas a hacer, más vas a saber, y más te va a motivar.

Por otra parte, la inspiración también describe la actitud o disposición a la hora de componer. La inspiración es motivación. Ésto se refiere a la vieja frase “Hoy estoy inspirado” con su negativa “hoy no estoy inspirado”. Solamente hay que pensar en los contextos en los cuales soltamos estas frases. Normalmente es cuando estamos haciendo algo inusualmente bien o bonito, y además sentimos que nos sale de manera natural y que nuestra actitud también es inusualmente positiva. Pues en la composición lo mismo. Esto no quiere decir que si estás triste no puedas componer una buena canción. Aunque más difícil, grandes canciones de todos los tiempos fueron escritas cuando sus autores estaban pasando por lo peor. De todas maneras resalto que la actitud debe ser de trabajo y positiva (aunque es complicado lograrlo, para componer triste existe también una especie de actitud positiva)  siempre, y sobre todo hay que tener la completa seguridad en que todo va a salir extremadamente bien. Mientras compones estás (y tienes que estar) un peldaño por encima del resto de la humanidad. Y si lo haces bien, comprenderás mis palabras.