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Letra chinaEn ocasiones, nuestras peores enemigas… al menos las mías. Siempre molestando, nunca cuadra nada, no sale la inspiración, ni los sinónimos del Word te valen… Hoy vamos a enfrentarnos a ellas cara a cara con dureza. En otras entradas escribí sobre estructuras, tema, proceso… Hoy, haciendo caso a las encuestas, voy a juntarlo todo y a hacer una entrada sola para esas enemigas que se pueden convertir en amigas, incluso en amantes, si sabes cómo tratarlas.

Como ya dije en otros posts, lo primero es la inspiración. Componer sin inspiración es como comer sin hambre, te terminas hartando y no es agradable. Así que busca algo que te guste mucho y que te inspire, da igual que te vayan los deportes extremos, las películas (de cualquier tipo), las telenovelas emotivas, los superconciertos de tus bandas favoritas, el porno, la cerveza, tu novia/o  o las cantigas medievales. Lo importante es que sea algo potente que te vuelva loco/a.

El paso siguiente es encontrar el tema sobre el que vas a escribir. Sobre esto también escribí en otro post un poco: tienes que tener unos conocimientos básicos sobre el tema sobre el que vas a escribir; el tema sobre el que escribas debería encajar en los temas estereotipados  que se observan en el estilo musical en el que vas a componer la canción, y que ese tema sobre el que escribas te guste también ayude.

Ahora que ya quemamos la parte de la “pre-escritura” vamos con lo duro del tema: el writing (a tope de power the house, por supuesto). Antes de escribir en sí la canción no Tira el ordenador por la maldita ventanaviene mal para empezar un poco de brainstorming (o sea, anotar en un papel palabras dentro de ese tema que se te vengan a la cabeza). Y hablando de anotar cosas en un papel. Antes de continuar, me gustaría daros un consejo que estoy seguro que agradeceréis: cuando escribáis letras, hacedlo como si fuera el p*** siglo XV. NADA DE ORDENADOR. A lápiz, a boli o a pluma, en papel o en pergamino, pero el ordenador F U E R A. Os lo dice la  voz de la experiencia, escribir en ordenador (si lo conseguís) es extremadamente

difícil, contraproducente y además, la composición saldrá mediocre. ¿Por qué? No tiene nada que ver con la tecnología. Es por la atención. Hoy en día, un ordenador es la distracción nº1 del mundo. Todo el mundo está colgado de o en Internet, y eso no nos pasa desapercibido, por lo que cuando estamos delante de la pantalla, no nos concentramos absolutamente nada, y es muy difícil estar dándole a la cabeza, escribiendo en el Word, y desoír la dulce voz de Twitter, Facebook, Tuenti o Youtube, por ejemplo. Así que ya sabéis. OLD SCHOOL.

Y sin irnos del tema. Tras el brainstorming ya tendrás una idea del tipo de vocabulario que usarás, y alguna melodía ya estará sonando en tu cabeza. Da lo mismo que sea tuya o ya esté inventada, lo importante es que la oigas. Será tu guía. Empieza sin fijarte demasiado en la métrica, solamente rimando, y enlazando poco a poco los versos, dándole forma a la canción. No marques demasiado las rimas, salvo que el estilo en el que estás componiendo sea rap o similares. En la mayoría de los géneros, una rima repetitiva suena pedante. Incluso en el rap, en el cual la rima repetitiva durante un pedazo de canción es un recurso extendido, las rimas sutiles son las que triunfan, con las que te sacas el sombrero.  Así que tú deja fluir tu inspiración, y ya verás como lo que sale de manera natural va a terminar siendo lo que más guste. Otro consejo a tener en cuenta es que lo que escribas sea lo que se conoce popularmente como “pegadizo”. Esto se basa en un par de cosillas: la métrica y la rima. Sí, otra vez. Esas dos zorrillas no nos van a dejar en paz nunca. En cuanto a la métrica, cuanto más largo sea el verso, más complicado será que se “pegue”, pero si lo consigues, el efecto también será mayor. ¿Y cómo lo consigues? Con su amiga, la rima. Todo tu tema debe estar ligado internamente por una serie de rimas que lo líen cada vez más como una tela de araña. Pueden ser rimas más simples, como en el pop o el punk, o rimas más complejas, como en el rap (por ejemplo). Siempre recurro al rap como ejemplo de buenas letras porque es el estilo que más se presta, pero hay que tener algo de criterio, porque en ese mundillo hay de todo, aunque la mayoría de los buenos o famosos sean grupos de calidad (por lo menos en España).

El brainstorming es una herramienta imprescindible

Otro tema interesante sobre la composición de la letra es la creación del “ambiente”, un “mundo” en el que se desarrolla la canción. La creación del ambiente es tarea prioritaria de la música, pero la letra debe apoyarlo. Existen recursos poéticos para esto, pero si no quieres quemarte los ojos estudiando tochos de literatura, mi consejo es el siguiente: utiliza el vocabulario para crearlo. Si quieres crear un ambiente cargante, agobiante, emplea palabras como “encerrar, escapar, asfixiado…”. Si, en el caso contrario, quieres crear un ambiente más bucólico, romántico, o tranquilo basta con que emplees palabras suaves, dulces, agradables al oído como “dulce, bonito, paz, armonía, tranquilidad…” esas cosillas, ya vas pillando

¿no? Para una canción revolucionaria “lucha, levantarse, sobrevivir…” o para una festiva “fiesta, bailar, música, luces…”. El brainstorming es más útil de lo que parece.

Sobre lo que hablaba antes, en ese momento de histeria en el que me fui un poco del tema, es sobre el entorno en el que escribes. Debe ser un lugar en el que te sientas cómodo y te inspire. Dentro de casa, el mejor lugar es una habitación con la puerta cerrada, luz natural a poder ser, y el menor nivel de ruidos posibles, para que lo único que escuches sea tu mente. Si tienes ánimos de irte por ahí con tu libreta y tu boli, y además hace buen día, puedes irte al monte, a un parque tranquilo, a una playa desierta, un descampado, las rocas al lado del mar, una casa abandonada, una cueva,  lo que se te ocurra. Ante todo debe ser un lugar tranquilo y lo más solitario posible. Recuerda: vas a componer, no a hacer un reportaje de callejeros.

¿Componer solo/a o con colegas? Normalmente componer es una tarea personal e íntima, pero se puede dar el caso de que quieras componer con tus amigos, novio/a, compañeros de grupo, etc. Si compones con gente, lo mejor es que cuanta menos gente sea, mejor. El número máximo no debería superar las 3 personas. Entre los que estéis componiendo debe haber confianza total, si no se podría hacer bastante difícil la tarea. Debéis estar todos preparados para echar un rato componiendo, de nada vale que uno se aburra a los 10 minutos, rompería el ritmo y la inspiración. Todos deberéis aportar ideas y estar de acuerdo en lo que estáis componiendo. Si hay buen feeling debería salir un trabajo bastante rico y elaborado.

Después de la composición debes encontrar una base musical que la complemente, pero eso ya es otra historia, sobre la que ya hablaré en otro momento. Solamente tener en cuenta por ahora que la música debe crear el mismo ambiente en el que la letra se ve enmarcado.

Bueno, tras esta parrafada que me acabo de mandar, a mi más puro estilo, me despido esperando una vez más que el tiempo que pierdo tecleando estas palabras os sirva de ayuda, y que no se desvanezcan como un paquete de tabaco a la puerta de un colegio. ¡Hasta otra!

P.D.: Si la letra te da mucho trabajo en un momento determinado, tómate  un descanso y deja ese tema de lado por un rato, porque al fin y al cabo…, solo son letras.

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Bien amigos, ya que tenemos más o menos fijado el tema de los recursos para la composición escrita de una canción, vamos a intentar darle un toque de calidad analizando las características de una buena canción, para verificar que nuestro tema gustará, o como se dice por ahí, “lo petará en los guateques”.

1. Unidad: en las buenas canciones, hay sólo un tema o pensamiento principal. El autor concentra su atención en el tema principal, desarrolla y concluye sobre él. Un error muy común en principiantes es comenzar versando sobre un tema, que a mitad de canción hable sobre algo relacionado con el tema, y termine la canción hablando de un tema completamente distinto. Esto es normal, y además tiene fácil arreglo. Solamente se trata de regresar en puntos clave de la canción al tema (si el error ya está cometido), aunque el mejor método es centrarse en ese tema y procurar que todos los temas secundarios que se salgan del tema principal vuelvan a él con brevedad.

2. Brevedad: Una buena canción es algo que tiene más de calidad que de cantidad. Muchos grandes éxitos de la música popular no sobrepasan los 5 minutos. La gente tiende a pensar que una canción larga es de mejor calidad que una canción corta, pero las canciones largas y buenas son realmente complicadas de conseguir (por eso muchas pasaron a la historia de la música). Siempre debemos asegurarnos que cada segundo de la canción está aprovechado, y no hacer minutos como bobos para tener más “caché”  intelectual.

3. Narrativa: Las buenas canciones cuentan o refieren un tema que tiene principio, desarrollo y conclusión. Se trata de “mini-exposiciones” de, a lo sumo, tres o cuatro minutos. Esta característica está ligada estrechamente con la unidad temática de la canción, ya que se trata de presentar el tema, desarrollarlo y finalizarlo.

4. Poesía: Las buenas canciones son poesía  o expresión de la belleza por medio del lenguaje artístico, en verso o en prosa. Se trata de un lenguaje subjetivo promovido por la inspiración del poeta, que lo lleva a exteriorizar, con palabras artísticas, las imágenes de su mundo interior. Conocer los recursos poéticos más importantes es básico para hacer una composición de calidad, si bien tampoco es difícil conocerlos.

5. Composición: las buenas canciones observan las reglas de ciencia musical para la formación o estructura de la misma. Esto facilita su interpretación y acompañamiento y que el oyente pueda aprenderlas y recordarlas. Si quieres que tu canción triunfe, debe ser, como se dice comúnmente, “pegadiza”. Por muy raro que sea el estilo. Recuerda que con Internet, hay millones de canciones más para escuchar aparte de la tuya. Emplea con sabiduría las herramientas que la música te proporciona para hacerte oír.

Espero que estos pequeños y simples consejos os ayuden a perfeccionar vuestra composición. Los consejos son universales, es decir, sirven para cualquier estilo musical. Y, por cierto, ¡Feliz Navidad!

Inspiración

Publicado: noviembre 18, 2010 en Proceso compositivo
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Hoy volvemos a la carga con otra entrada sobre el proceso, esta vez sobre la parte más visceral de la composición: la inspiración. Millones de “artistas” a lo largo del mundo y de las épocas han buscado la “inspiración”. Según la cultura popular, la inspiración es como algo sobrenatural, como un espíritu que ilumina a los artistas con fermosas melodías (o cuadros, o figuras, o el arte sobre el que estemos hablando) en su cabeza, y que éstos directamente cogen  sus instrumentos y tienen la mayor composición de la historia jamás hecha. Bien, ésto es una asquerosa mentira, que a los “artistas” les encanta mantener porque así se creen los elegidos del universo (y lo peor es que la sociedad les sigue el juego).

Amigos, la inspiración se basa en algo que nos suena mucho más: la intuición. Ya sé que la gente también cree que  es algo sobrenatural, pero la intuición se basa en la aproximación de, en este caso, sonidos, al recordar cierta melodía alterada, por ejemplo. Es decir, mezclar varias cosas ya conocidas para obtener una nueva. Y en esto de mezclar cosas conocidas para obtener una nueva se basan la mayoría de las ciencias, por no decir todas. Y a nadie se le ocurre decir que la ciencia es algo sobrenatural.

Pues bien, ahora que ya sabemos qué es la inspiración, debemos aprender a domeñarla y aprovecharla al máximo. Aprovecharla es menester de otras partes del proceso compositivo que ya posteé anteriormente. Bien, pero al lío: ¿Cómo dominar la inspiración?¿Cómo inspirarme?¿Y si cuando me pongo a escribir no estoy inspirado?

Bien, lo primero que debemos hacer es orientar la inspiración: al igual que no es lo mismo una patata que un avión, ni es lo mismo componer música que pintar un cuadro, tampoco es lo mismo componer hard rock, música clásica o sevillanas. Una vez que ya sepamos el estilo en el que orientaremos la inspiración, debemos buscar un modelo representativo (o varios). Es decir, escuchar música de ese género exclusivamente para familiarizarte con sus estructuras, sus melodías, sus letras… En todo momento (aunque tampoco es cuestión de agobiarse) debes estar pensando en cosas del estilo “mira, este riff me gusta”, o “le quedaría aquí bien tal acorde”, “me gustaría que la canción tratase tal tema”… Recuerda siempre esto: Una gran canción siempre está basada en un gran modelo.

Una vez que ya tengas en la cabeza sonando todo el tiempo toda esa música, cuando ya no lleves el ritmo, sino que el ritmo te lleve a ti, estarás preparado para ponerte a escribir. Es más, sentirás la necesidad imperiosa de escribir una canción en ese estilo (que se supone que es el que más te gusta, o más se adecua al tema que vas a tratar, si es que compones por gusto y no por dinero, por ejemplo). Bien, vas bien. Pero llegas delante del papel y es lo de siempre. Es tan  común que ya lo debí de tratar en 2 posts por lo menos: el tema. En otros posts no lo traté tanto en este ámbito, pero el tema te debe resultar familiar cuanto menos, estar documentado sobre él, etc. (lo de siempre). En el ámbito de la inspiración, es menester resaltar que cuanto más te interese el tema sobre el que vas a escribir, mejor lo vas a hacer, más vas a saber, y más te va a motivar.

Por otra parte, la inspiración también describe la actitud o disposición a la hora de componer. La inspiración es motivación. Ésto se refiere a la vieja frase “Hoy estoy inspirado” con su negativa “hoy no estoy inspirado”. Solamente hay que pensar en los contextos en los cuales soltamos estas frases. Normalmente es cuando estamos haciendo algo inusualmente bien o bonito, y además sentimos que nos sale de manera natural y que nuestra actitud también es inusualmente positiva. Pues en la composición lo mismo. Esto no quiere decir que si estás triste no puedas componer una buena canción. Aunque más difícil, grandes canciones de todos los tiempos fueron escritas cuando sus autores estaban pasando por lo peor. De todas maneras resalto que la actitud debe ser de trabajo y positiva (aunque es complicado lograrlo, para componer triste existe también una especie de actitud positiva)  siempre, y sobre todo hay que tener la completa seguridad en que todo va a salir extremadamente bien. Mientras compones estás (y tienes que estar) un peldaño por encima del resto de la humanidad. Y si lo haces bien, comprenderás mis palabras.


Ahora que ya estamos un poco metidos en el tema de la composición, vamos a afrontar uno de los primeros problemas de un compositor: ¿por dónde empiezo?
Está claro que componer es una actividad artística, y como cualquier actividad artística, cada uno la lleva a cabo a su manera, si bien es cierto que cada cual tiene su método. Además para componer hay que tener en cuenta otro factor: la inspiración. Para que todo funcione debe estar organizado, porque por experiencia propia puedo asegurar que sin orden, por mucha inspiración que tengas, como mucho de la canción va a salir buena la primera frase o algún ritmo, o base, pero no vas a tenerlo todo, y vas a tener que tirar a la basura tu trabajo y tu inspiración. Esto puede llegar a ser realmente frustrante, así que trataremos de evitarlo con un método (que cada uno elabora teniendo en cuenta los siguientes consejos).

En cuanto al orden de composición, hay básicamente dos corrientes: los que prefieren componer primero la música (normalmente porque tienen dominio de un instrumento o porque tienen a alguien que les ha cedido o compuesto una música) o los que prefieren primero la letra (es lo más común, ya que no todo el mundo tiene acceso a una composición musical). También los hay que emplean una técnica híbrida: de vez en cuando componen música, y también escriben letras, para luego adaptarlas (normalmente está más cerca de la primera corriente). Es el caso de muchos guitarristas (somos así de vagos) entre los que me incluyo. Da igual qué método utilices. En todo caso, siempre tienes que tener presente una melodía básica para tener una noción de cómo va a ser la canción, basándote en el estilo musical, a qué grupo o canción quieres que se parezca… Todo esto te dará una base para que luego tú montes una secuencia de acordes adecuada (o en su defecto los músicos interpreten más o menos lo que quieres decir).

Es recomendable que antes de escribir nada pienses en la estructura general (estructuras I) que va a tener la canción. Una vez tengas esto, debes pensar sobre qué tema vas a hablar. Más adelante adjuntaré una lista de temas por si no sabes de qué estás hablando (ocurre mucho un fenómeno extraño, cuando al compositor se le empiezan a ocurrir frasazas, y al final no sabe de qué va la canción ni él mismo) o para que te inspires.

Una vez tengas el tema, empieza la guerra con el papel. Dices “de puta madre, tengo tema, tengo estructura… y sin embargo no escribí ni una palabra. ¡¿POR DÓNDE EMPIEZO?!”. Éste es un estado bastante común al inicio de la composición (y peligroso para las personas que te rodean, ya que puede volverte violento),  pero si ya tienes el tema, y la inspiración, solamente tienes que guiarte por un consejo más para empezar: hacer una introducción, un nudo, y un desenlace (claramente adaptándolo a la forma de canción). Esto es, hacer una o dos estrofas (lo normal es una, pero depende de la longitud de tu canción) de introducción al tema, centrar el tema en el nudo que vendría a ser puente y estribillo, más alguna estrofa, y por último hacer una o dos estrofas de desenlace para volver a enganchar el estribillo. Un buen ejemplo de esta progresión es Dolores se llamaba Lola, de Los Suaves:

Fuiste la niña de azul
en el colegio de monjas
calcetines y coletas
y estabas loca por Paco.
Exámenes y veranos,
vacaciones… y de Paco,
ni el recuerdo de su sombra
ni el olor de su tabaco.
Eres la chica de Andrés
y has sido la de tantos,
eres la niña moderna
que nunca has roto un plato.
Lola, nena de papá
no trabaja, pasa el rato.
Bares, “Pubs” y discotecas
y así vuelan los años.

Las vueltas que da la vida
el destino se burla de tí.
Dónde vas bala perdida,
dónde vas triste de tí.
Dónde vas triste de tí.

Se fueron los buenos tiempos
la juventud ya se escapó.
Papá ha muerto arruinado
el dinero se esfumó.
¡Pobre! Se encuentra en la calle,
nunca nada supo hacer.
Ahora quema su vida
en “barra americana” de 7 a 3.

Dolores se llamaba Lola.
“Hace la calle” hasta las 6,
pues sin dinero en esta tierra
¡ay, Dolores!, al burdel.
Fuiste la niña de azul
ahora eres la vieja verde.
¡Como se porta la vida…
cuando vales lo que tienes!

Las vueltas que da la vida
el destino se burla de tí.
Dónde vas bala perdida,
dónde vas triste de tí.
Dónde vas triste de tí.

Cuenta la historia de una mujer, y va repasando las distintas fases de su vida: en las primeras estrofas presenta a la chica como una “niña de colegio de monjas”, “no trabaja, pasa el rato”. continúa y dice que el dinero se esfumó, su padre murió arruinado, y que finalmente se tiene que volver prostituta para vivir: esto sería el nudo.  Finalmente, en la última estrofa, resuelve diciendo que “fue la niña de azul, y ahora es la vieja verde”.

Seguid atentos al blog, seguiré iluminando el oscuro sendero de la composición…