Inspiración

Publicado: noviembre 18, 2010 en Proceso compositivo
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Hoy volvemos a la carga con otra entrada sobre el proceso, esta vez sobre la parte más visceral de la composición: la inspiración. Millones de “artistas” a lo largo del mundo y de las épocas han buscado la “inspiración”. Según la cultura popular, la inspiración es como algo sobrenatural, como un espíritu que ilumina a los artistas con fermosas melodías (o cuadros, o figuras, o el arte sobre el que estemos hablando) en su cabeza, y que éstos directamente cogen  sus instrumentos y tienen la mayor composición de la historia jamás hecha. Bien, ésto es una asquerosa mentira, que a los “artistas” les encanta mantener porque así se creen los elegidos del universo (y lo peor es que la sociedad les sigue el juego).

Amigos, la inspiración se basa en algo que nos suena mucho más: la intuición. Ya sé que la gente también cree que  es algo sobrenatural, pero la intuición se basa en la aproximación de, en este caso, sonidos, al recordar cierta melodía alterada, por ejemplo. Es decir, mezclar varias cosas ya conocidas para obtener una nueva. Y en esto de mezclar cosas conocidas para obtener una nueva se basan la mayoría de las ciencias, por no decir todas. Y a nadie se le ocurre decir que la ciencia es algo sobrenatural.

Pues bien, ahora que ya sabemos qué es la inspiración, debemos aprender a domeñarla y aprovecharla al máximo. Aprovecharla es menester de otras partes del proceso compositivo que ya posteé anteriormente. Bien, pero al lío: ¿Cómo dominar la inspiración?¿Cómo inspirarme?¿Y si cuando me pongo a escribir no estoy inspirado?

Bien, lo primero que debemos hacer es orientar la inspiración: al igual que no es lo mismo una patata que un avión, ni es lo mismo componer música que pintar un cuadro, tampoco es lo mismo componer hard rock, música clásica o sevillanas. Una vez que ya sepamos el estilo en el que orientaremos la inspiración, debemos buscar un modelo representativo (o varios). Es decir, escuchar música de ese género exclusivamente para familiarizarte con sus estructuras, sus melodías, sus letras… En todo momento (aunque tampoco es cuestión de agobiarse) debes estar pensando en cosas del estilo “mira, este riff me gusta”, o “le quedaría aquí bien tal acorde”, “me gustaría que la canción tratase tal tema”… Recuerda siempre esto: Una gran canción siempre está basada en un gran modelo.

Una vez que ya tengas en la cabeza sonando todo el tiempo toda esa música, cuando ya no lleves el ritmo, sino que el ritmo te lleve a ti, estarás preparado para ponerte a escribir. Es más, sentirás la necesidad imperiosa de escribir una canción en ese estilo (que se supone que es el que más te gusta, o más se adecua al tema que vas a tratar, si es que compones por gusto y no por dinero, por ejemplo). Bien, vas bien. Pero llegas delante del papel y es lo de siempre. Es tan  común que ya lo debí de tratar en 2 posts por lo menos: el tema. En otros posts no lo traté tanto en este ámbito, pero el tema te debe resultar familiar cuanto menos, estar documentado sobre él, etc. (lo de siempre). En el ámbito de la inspiración, es menester resaltar que cuanto más te interese el tema sobre el que vas a escribir, mejor lo vas a hacer, más vas a saber, y más te va a motivar.

Por otra parte, la inspiración también describe la actitud o disposición a la hora de componer. La inspiración es motivación. Ésto se refiere a la vieja frase “Hoy estoy inspirado” con su negativa “hoy no estoy inspirado”. Solamente hay que pensar en los contextos en los cuales soltamos estas frases. Normalmente es cuando estamos haciendo algo inusualmente bien o bonito, y además sentimos que nos sale de manera natural y que nuestra actitud también es inusualmente positiva. Pues en la composición lo mismo. Esto no quiere decir que si estás triste no puedas componer una buena canción. Aunque más difícil, grandes canciones de todos los tiempos fueron escritas cuando sus autores estaban pasando por lo peor. De todas maneras resalto que la actitud debe ser de trabajo y positiva (aunque es complicado lograrlo, para componer triste existe también una especie de actitud positiva)  siempre, y sobre todo hay que tener la completa seguridad en que todo va a salir extremadamente bien. Mientras compones estás (y tienes que estar) un peldaño por encima del resto de la humanidad. Y si lo haces bien, comprenderás mis palabras.

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comentarios
  1. Rodrigo Moreno dice:

    Es buena la entrada, pero al decir que “y no es lo mismo componer música que pintar un cuadro” estás llevando la contraria a los mejores compositores y melómanos que ha habido hasta el día de hoy.

  2. pmp94 dice:

    Lo que yo estoy haciendo es diferenciar las actividades para ilustrar la diferencia entre los distintos tipos de composición y su orientación de manera exagerada. Dudo además que los mejores compositores piensen que es completamente lo mismo pintar un cuadro que componer. En todo caso lo comparan diciendo que es parecido (en lo que estoy de acuerdo), pero ellos se están refiriendo al proceso, no a la actividad en sí ni a su orientación. De todas formas me alegra que sigas atento al blog, seguiré publicando entradas y quiero verte ahí eh? Jeje un saludo

  3. Rodrigo Moreno dice:

    El que tiene carrera musical soy yo, y si lo dudas es que ignoras más de lo que crees. Si quieres saber algo más de composición lee “El maestro invita a un concierto” de Leonard Bernstein, que está basado en una serie televisiva con el mismo nombre.

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